domingo, 12 de julio de 2009

Operación masacre

Rodolfo Walsh contra la dictadura.

Durante la noche y madrugada del 9 y 10 de Junio de 1965 los generales Valle y Tanco llevaron a cabo un levantamiento militar de extracción peronista que atentó contra el gobierno de facto del general Aramburu.

Mientras esto sucedía, en un basural de José León Suárez, eran fusilados por la policía de la provincia de Buenos Aires doce civiles, militantes peronistas, presuntamente relacionados con los hechos del levantamiento.



El trabajo de Walsh en “Operación Másacre” se basa en dar con los sobrevivientes de aquella matanza, presentar los increíbles hechos de aquella noche y presentar las pruebas para demostrar la ilegalidad de los fusilamientos y los intentos del poder ejecutivo (militar) por ocultar lo sucedido aquel día.

Puede decirse que esta síntesis resume el eje temático de Operación Másacre. Pero una segunda lectura permite ver que son varios los temás que se tocan en este libro.

Walsh es escritor, periodista y militante. Estas tres facetas del autor se mezclan en este texto alimentándose mutuamente.

La matanza está narrada a manera de novela policial donde hay sujetos como víctimás, un estado como criminal y él como el investigador tras la búsqueda de la verdad.

Sin embargo ésta novela, a diferencia de las novelas tradicionales, no busca llegar a descubrir quien es el asesino (pues esto está explícito), ni el móvil que lo condujo a estos crímenes. En este libro el autor-investigador busca (aunque sea en un principio) compartir con el auditorio su propia indignación y necesidad de justicia.

A la narración de los hechos se suman a modo de testimonio la presentación de las pruebas, la mediática batalla personal con Fernández Suárez, y la guerra entre juzgados civiles y militares por retener o tomar el caso respectivamente. Este conjunto conforma el argumento contundente que permite al autor exponer sus conclusiones, sus frustraciones y desesperanzas sobre los hechos de junio del 56 y sobre el futuro de este país.

Desde entonces hasta hoy se han sucedieron gobiernos democráticos y de facto pero al poder, venga éste, de donde venga, continúa poniéndose en el papel del criminal y el pueblo sigue estando en su rol de víctima.

Sin embargo algo si ha cambiado: Desde el enfrentamiento que culminó en la desaparición con vida de Rodolfo Walsh, al cumplirse el primer aniversario del gobierno del Proceso de Reorganización Nacional, muchos han sido nominados como supuestos sucesores pero de ellos no vemos a quien con compromiso y valor sea capaz de ser constante y coherente en su trabajo aunque eso le cueste su trayectoria.

Rodolfo Walsh entregó su vida a los cincuenta años de edad, con una carta a la junta de gobierno y un ’32 en la cintura, manteniendo firmes sus convicciones y su moral. Hoy muchos “diarios de clandestinos” e informes de derechos humanos aparecieron en las librerías. Estos trabajos permiten a sus autores, hoy ya mayores de Walsh en el ’77, dejar su nombre plasmado en la historia como luchadores contra el terrorismo de estado. Todos cuentan lo que pasó pero ninguno contando lo que pasa. Ninguno reclamando desesperadamente justicia.

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